WASHINGTON.– En una sesión marcada por la polarización política pero también por una fuerte puesta en escena oficialista, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó el Estado de la Unión 2026 con un mensaje enfático sobre recuperación económica, fortaleza institucional y reposicionamiento internacional.
En un discurso cargado de patriotismo y cifras récord, el presidente Donald Trump presentó el Estado de la Unión 2026. Desde la independencia energética hasta la pacificación del hemisferio con la caída de dictaduras clave, el mensaje fue claro: Estados Unidos vuelve a ser el faro imparable del mundo.
A lo largo de su intervención ante el Congreso, Trump estructuró su exposición en tres ejes centrales: economía, seguridad y política exterior. En el plano económico, destacó niveles históricos —según datos oficiales citados por la Casa Blanca— en producción energética, empleo industrial y reducción de impuestos. “Somos nuevamente una nación productora, una nación exportadora y una nación respetada”, afirmó.
El mandatario puso especial énfasis en la independencia energética, a la que calificó como “la base de nuestra soberanía moderna”. Sostuvo que el incremento en la extracción de petróleo y gas, junto con la expansión de infraestructura estratégica, permitió reducir costos internos y fortalecer la competitividad estadounidense frente a potencias rivales.
En materia internacional, Trump aseguró que su administración logró avances decisivos en la estabilización del hemisferio occidental. Sin detallar países específicos, habló de la caída de dictaduras clave y de una “nueva etapa democrática” en la región, resultado —según explicó— de presión diplomática, sanciones selectivas y acuerdos multilaterales orientados a la seguridad y el comercio.
“El siglo XXI será estadounidense porque no pedimos permiso para liderar”, expresó en uno de los tramos más aplaudidos por legisladores republicanos. También defendió el fortalecimiento de las fronteras y las políticas migratorias más estrictas, presentándolas como parte de una estrategia integral de orden interno y protección del empleo.
El discurso no estuvo exento de contrastes. Mientras la bancada oficialista respondió con reiteradas ovaciones, sectores de la oposición mantuvieron una actitud crítica y distante, reflejando la persistente división política en el país.
Con un tono que combinó balance de gestión y proyección estratégica, Trump cerró su intervención apelando a la unidad nacional bajo una consigna de grandeza renovada. Más allá del debate que generen sus afirmaciones, el mensaje central buscó instalar una narrativa clara: Estados Unidos no solo ha recuperado terreno, sino que aspira a consolidarse nuevamente como referencia central del orden global.






