Para Claudia Varesano, fundadora de VSW, Valery Swim Wear, la moda nunca ha sido solamente una industria. Ha sido una forma de honrar una historia familiar, transformar el dolor en propósito y demostrar que, incluso en los momentos más difíciles, una mujer puede reconstruirse, reinventarse y convertir una idea pequeña en una marca con alma.
Emprendedora venezolana, inmigrante y líder creativa, Claudia construyó VSW desde una experiencia profundamente personal. La marca lleva el nombre de su sobrina Valery, quien falleció a los seis años tras una batalla contra el cáncer. Su memoria se convirtió en el motor emocional de un proyecto que nació con apenas siete trajes de baño y que, con el tiempo, evolucionó hasta producir más de 60,000 piezas al año.
“VSW es mucho más que una marca para mí. Es el reflejo de nuestra historia familiar”, expresa Claudia. “El duelo logró hacer de mí una persona que nunca pensé ser: fuerte, resiliente, comprometida, constante y apasionada”.
Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento se transformó en una firma de moda con identidad propia. Durante más de una década, Claudia lideró un equipo de 20 mujeres, desarrollando colecciones para mujeres y niñas, y expandiendo la propuesta de VSW desde trajes de baño hasta ropa deportiva.
Sin embargo, más allá del crecimiento comercial, Claudia entendió muy pronto que su marca estaba conectando con algo más profundo: la seguridad, autoestima y autenticidad de sus clientas.
“Hubo un momento muy especial cuando entendí que no solo estábamos vendiendo ropa, sino transformando la manera en que muchas mujeres se veían a sí mismas”, recuerda. “Empecé a recibir mensajes de clientas contándome cómo un outfit las hacía sentirse más seguras, más felices o incluso más preparadas para enfrentar una entrevista o un momento importante de sus vidas. Ahí comprendí que VSW tenía el potencial de convertirse en una comunidad y en un estilo de vida”.
Esa conexión con las mujeres se convirtió en uno de los pilares de la marca. Cada colección, cada diseño y cada detalle llevan consigo una intención: acompañar a la mujer en sus diferentes etapas, hacerla sentir cómoda en su piel y recordarle su propio poder.
Como muchas emprendedoras inmigrantes, el camino de Claudia no ha sido lineal. Hace ocho años emigró a Estados Unidos con recursos limitados y una colección reducida, enfrentándose nuevamente al reto de comenzar desde cero en un mercado competitivo y desconocido.
“Los retos fueron muchos: empezar desde cero dos veces, construir una marca en un mercado altamente competitivo y aprender constantemente sobre cada área del negocio”, comparte. “También hubo momentos de incertidumbre y sacrificios personales, pero nunca dejé que el miedo fuera más grande que mis ganas de crecer”.
Para Claudia, cada obstáculo se convirtió en una escuela. Aprendió que los errores también forman parte del éxito y que el crecimiento real exige adaptación, escucha y disciplina.
“La lección más importante ha sido entender que la perseverancia vale más que la perfección”, afirma. “Adaptarse, escuchar al cliente y nunca perder la pasión por lo que haces ha sido clave para seguir creciendo”.

Hoy, VSW entra en una nueva etapa con el lanzamiento de ropa, labiales y vasos, una expansión que refleja la evolución natural de la marca hacia un universo más amplio de estilo de vida.
Para Claudia, estos nuevos productos no representan solamente nuevas categorías, sino una manera de profundizar la relación con la comunidad que ha acompañado a VSW desde sus inicios.
“Queremos ofrecer una experiencia completa que vaya más allá de la moda y acompañe el estilo de vida de nuestra comunidad”, explica. “La ropa expresa personalidad, los labiales resaltan la belleza y los vasos forman parte de esos pequeños detalles del día a día que también reflejan identidad. Más que nuevos productos, representan una expansión de nuestro universo y de la conexión que queremos crear con cada mujer que elige VSW”.
La visión es clara: construir una marca versátil, cercana y emocionalmente conectada con mujeres que buscan sentirse auténticas, seguras y poderosas en su día a día.
Actualmente, Claudia dirige VSW con presencia en ciudades clave como Miami y Caracas, consolidando la marca como una propuesta de moda con proyección internacional. Su historia refleja el espíritu de muchas mujeres hispanas que han tenido que empezar de nuevo, abrirse camino en otro país y transformar sus desafíos en oportunidades.
Su liderazgo no se define únicamente por números, producción o expansión, sino por la capacidad de construir una marca desde el corazón, manteniendo viva la memoria que la inspiró y creando oportunidades para otras mujeres en el proceso.
“Mi meta es inspirar a otras mujeres a sentirse seguras, auténticas y poderosas”, asegura.
De cara al futuro, Claudia visualiza a VSW como una marca internacional, reconocida por su calidad, su esencia y la conexión genuina que crea con su comunidad.
“Quiero seguir innovando, ampliar nuestras categorías y continuar construyendo una marca que inspire confianza, estilo y empoderamiento femenino”, dice. “Mi mayor deseo es que cada mujer que vea el logo de VSW sienta que detrás hay una historia real, hecha con pasión, esfuerzo y mucho corazón”.
En un mercado donde muchas marcas buscan solamente vender, VSW se diferencia por algo más profundo: una historia de amor, pérdida, valentía y renacimiento. La historia de una mujer que convirtió el duelo en fuerza, la moda en propósito y una marca en comunidad.






